El Santo Padre ha asegurado que Jesús "no se contenta con una pertenencia superficial y formal", sino todo lo contrario, y recordó que seguirlo implica "una serie de dificultades y renuncias".
Benedicto XVI ha señalado también que la necesidad de "comer" el Cuerpo y la Sangre de Jesús parece "muy difícil de acoger y de poner en práctica" y, por ello, algunos "buscan 'adaptar' la palabra a los modos de los tiempos extirpándoles el sentido y el valor". En este sentido, ha recordado que la pregunta que Cristo formuló a sus apóstoles, sobre si querían irse, "alcanza a los creyentes y hombres de toda época".
A continuación, el Pontífice ha animado a los fieles a repetir la respuesta de Pedro quien contestó: "Señor, ¿a quién iremos? Solo Tú tienes palabras de Vida eterna y nosotros hemos creído que tu eres el Santo de Dios".
Por otra parte, el Papa ha definido la fe como "un don de Dios para el hombre y, al mismo tiempo, la libre y total adhesión del hombre a Dios" y es, amando a Dios, como se alcanza la felicidad.